era jugador del Chelsea le costó una durísima sanción de dos años -luego rebajada- y la expulsión del club, ordenada
Adrian Mutu es uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol rumano pero, por desgracia, su juego ha quedado eclipsado por ser, seguramente, el futbolista más cazado por los vampiros del doping. Su positivo por cocaína cuando era jugador del Chelsea le costó una durísima sanción de dos años -luego rebajada- y la expulsión del club, ordenada expresamente por Jose Mourinho, por aquel entonces entrenador de los blues.

Hace poco ha vuelto a dar positivo, en dos controles consecutivos, por un medicamento que quita el apetito. Su madre ha asegurado que era de ella y que lo tomó equivocadamente, pero su compatriota Chivu ha desmontado la excusa
asegurando que Mutu está obsesionado por mantener la línea. No nos extraña. Porque además de tener una esposa que quita el hipo -la dominicana Consuelo Matos-, la prensa rumana y la italiana acaban de publicar que el delantero de la Fiorentina también ha sido cazado flirteando -y algo más- con la espectacular Bianca Dragusanu, una modelo, rumana como él. O sea que Mutu se encuentra ante una doble sanción. La del doping futbolístico y la del otro doping, el extramatrimonial...