El delantero madridista no puede evitar meterse en problemas fuera de los terrenos de juego. Es un fijo en las columnas de sucesos de los diarios
Desde su llegada al Santiago Bernabéu, el delantero francés Karim Benzema ha sido casi más veces noticia por sus líos que por su rendimiento en el terreno de juego. El último enredo en el que se ha visto envuelto, esta vez de forma involuntaria, ha sido el intento de chantaje del que fue objeto a principios de año y que fue resuelto por la policía francesa, según desveló en su edición de ayer el diario `Le Journal du Dimanche´.

Hace unos meses, alguien se puso en contacto con personas próximas al delantero madridista y amenazó con vender a la prensa unas fotos íntimas de éste con una antigua novia si no recibía 900.000 euros. El abogado de Benzema, Sylvain Cormier, denunció el intento de extorsión ante la policía francesa y esta empezó a investigar hasta dar con los responsables. Siguiendo la pista del móvil prepago que se utilizó para realizar las amenazas, los investigadores fueron acercándose cada vez más hasta que los dos chantajistas cayeron en la trampa que les tendieron en un hotel de las afueras de Lyon.
Los delincuentes acudieron a la cita para recoger el dinero exigido, pero se encontraron con la desagradable sorpresa de que sólo les esperaba la policía. Resultó que uno de los dos extorsionadores era, precisamente, el padrastro de la antigua novia de Benzema utilizada como cebo. Se trataba de un hombre bien situado y que se ganaba bien la vida, pero que pensó que con el jugador madridista le había tocado la lotería.
Según su abogado, Benzema se mantuvo en todo momento al margen de las investigaciones y sólo fue informado cuando la policía solucionó el asunto en una operación de película, ya que varios agentes se disfrazaron de jardineros y de clientes del hotel donde se organizó la emboscada.