tenista

Publicado el martes, 04 de noviembre de 2008 en Mujer - 39431 visitas

Siluetas en lugar de fotos y manipulación por computadoras para tapar muslos: así promociona Qatar el Masters femenino de tenis que comienza en Doha.

Hace ya años que la WTA decidió vender a sus estrellas apelando a la sensualidad, pero en su primera experiencia con el Masters en el Cercano Oriente confirmó que no tiene otra alternativa que moderarse.

El torneo que reúne a las ocho mejores tenistas de la temporada llegó al emirato poco después de la finalización del Ramadán, el mes sagrado del mundo musulmán en el que los creyentes de Alá cumplen ayuno y abstinencia sexual para meditar y acercarse más a su dios.

Siluetas en lugar de fotos y manipulación por computadoras para tapar muslos Qatar, que está desde hace pocos años inmerso en una etapa de apertura, entendió que el cambio no puede ser de la noche a la mañana. Consecuencia: en las calles no hay rastros de las clásicas gráficas publicitarias con fotos que resaltan la belleza de la serbia Ana Ivanovic y compañía.

"Como estaba el mes de Ramadán, nos reunimos y decidimos que era mejor hacer siluetas y no mostrar las piernas y los brazos de las jugadoras. Creímos que teníamos que adaptarnos al país respetando sus costumbres y religión", precisó a dpa el marroquí Karim Alami, director del certamen.

La organización del torneo envió previamente fotos de las chicas en ropa de tenis a la única agencia publicitaria que existe, que es estatal, y fueron rechazadas, aunque la limitación sólo fuera para el ámbito público.

Por eso la promoción del torneo se hace a través de carteles en los que sólo se ve la silueta dibujada de las jugadoras. No hay nada a lo que pueda encontrársele un costado sexual.

"Ellos tuvieron la idea (de hacer la campaña así)", confirmó a dpa Larry Scott, presidente de la WTA, que permitió que en la cara más visible del Khalifa Tennis Center, escenario del certamen, se exhiban sólo siluetas en tonos de violeta y no las imágenes de sus estrellas en faldas mínimas.

Algunos periódicos fueron más allá: hace apenas unos días, con el Ramadán ya finalizado, tanto el "The Peninsula" -escrito en inglés- como el "Alarab" -escrito en árabe- modificaron los anuncios de prensa, que sí muestran a las chicas vestidas de tenistas, pintándoles mediante ordenador una calza o malla deportiva negra para cubrir sus muslos.

Por las ciudad, las mujeres caminan con sus amplias túnicas negras hasta los tobillos y cubriendo sus cabezas. Algunas llevan descubierto el rostro, otras dejan ver apenas sus ojos y una minoría se muestran tapadas por completo.

"Quienes más se cubren son seguro qataríes y no son jóvenes: ellas son más abiertas", asegura Hassan, un vendedor local.


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Publicado el jueves, 23 de octubre de 2008 en Belleza - 31847 visitas

Miguel Ángel Silvestre es uno de los hombres más deseados por las españolas y más envidiado por los españoles.

Su papel de "El Duque" en la serie "Sin tetas no hay paraíso" le ha catapultado al estrellato, pero lo que pocos saben es que Miguel Ángel iba para tenista profesional y que sólo una grave lesión de hombro le impidió cumplir su sueño de infancia.

Con apenas 13 años Miguel Ángel Silvestre hizo el petate para instalarse en la Bruguera Tennis Academy de Barcelona, en la que dedicaba seis horas al día a entrenarse como un titán para ser un profesional del mundo de la raqueta.
Para El Duque sin raquetas sí hay paraíso
"Estuve una residencia con unos compañeros geniales que tienen tu mismo deseo y con un monitor que, el pobre, era un santo por aguantarnos", explica el actor en su página web personal.

Una lesión cambió su vida
Pero cinco años después, tras encumbrarse como uno de los alumnos más destacados de la Bruguera Academy (en la que compartía pista con Sergi Bruguera, bicampeón de Roland Garros) una lesión truncó su emergente carrera tenística. "Me acuerdo perfectamente, fue con 18 años en un torneo en Budapest. En ese momento todo lo que yo había perseguido acabó. Tenía ganas de llegar lejos como tenista", aclara.

Tras la lesión Miguel Ángel trató de retomar su carrera tenística, pero no tuvo suerte. "Estuve retirado bastante tiempo, pero cuando comencé a entrenar de nuevo me di cuenta de que el tenis, con la exigencia que suponía, los torneos, los entrenamientos... no me permitía vivir las pequeñas cosas de la vida con mi familia, que es lo que me hacía feliz, y decidí dejarlo", explicó el actor durante el Master de Edición, Producción y Gestión de Revistas de la Universidad Pontificia de Salamanca.

"No aspiraba a ser número uno, pero sí tenía expectativas" Tras colgar la raqueta Miguel Ángel retomó con fuerza sus estudios de fisioterapia, pero descubrió en la interpretación, de la mano de su tía, su mejor refugio para realizarse y ser feliz: "Entré en esta profesión tratando de llenar el vacío que me dejó el tenis. No aspiraba a ser número uno, pero sí tenía expectativas. Comencé a sentir dudas y me planteé si era mejor llevar una vida convencional, o seguir en el tenis con la duda de si llegaría a lograr lo que soñaba. La lesión rompió con todo...".

Gran nivel como boxeador
Su primer papel como protagonista en el cine fue en la película "La Distancia", en la que el ya ex tenista interpretaba a un boxeador profesional.

Esta cinta le sirvió para conocer el boxeo y para destacar como un magnífico púgil aficionado. "Tenía cinco horas diarias de preparación física, cuatro de boxeo y una de pesas para ganas volumen, porque tenía que coger siete kilos de masa muscular. En el rodaje llegaron a noquearme hasta siete veces", reconoció tras el rodaje en Looc Madrid.


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